En los Escombros del Terremoto

Dan O'Neil Describe destrucción, proporciona ayuda

Por Julie Hyman

 

Washington, D.C., 15 de enero del 2010 – Montones de escombros grises por doquier mientras una multitud de personas caminaba sin rumbo en las calles. Daniel O’Neil jamás había visto algo igual.

O’Neil, director anterior del programa de desastres naturales de la Fundación Panamericana para el Desarrollo (PADF) en Haití, había visto el daño causado por los huracanes que atormentaban el pequeño país caribeño varias veces. Sin embargo, este no se compara con la devastación causada por el terremoto de 7 grados que impactó la zona al oeste de Puerto Príncipe el martes.

“Ves devastación en todos lados. Uno maneja alrededor de montones de cascajo…ves vehículos destrozados, ves personas tratando de cavar en los escombros”, dice.

O’Neil, quien llegó de la vecina Republica Dominicana donde administra el programa de PADF Nuestra Frontera, estaba sorprendido al ver el nivel de destrucción—y de cómo este empeoraba  mientras más se acercaba a la capital.

En las afueras de la ciudad,  las paredes estaban ligeramente agrietadas. Después, al seguir conduciendo, las paredes de las casas estaban rotas en pedazos. Al acercarse a Puerto Príncipe, las paredes alrededor de los edificios se habían caído por completo. Los edificios se habían consumido, dejando sólo el techo como remanente de estas estructuras.

“(Las personas) querían cavar en los escombros (para rescatar a los demás) pero esto era imposible sin maquinaria pesada y no tenían acceso a ella”, dice O’Neil.

Los carros estaban estacionados en gasolineras vacías a la espera de combustible. Cadáveres acostados en las calles, entre gente preocupada por sus familiares y amigos. Teléfonos de línea sin funcionar, personas llamando a sus seres queridos por celular, esperando encontrar de algún modo una conexión. Muchas personas durmieron afuera, por miedo de que otros temblores causaran más daño por la noche.

“Temían un segundo terremoto…como si al moverse de lugar, la tierra tuviera que regresar causando otro terremoto”, explica O’Neil.

O’Neil llevaba una pequeña cantidad de suministros de emergencia, incluyendo dinero, agua, jugo, y comida lista para ingerir, al inspeccionar los daños como parte de su trabajo.

PADF, el brazo de respuesta ante desastres de la Organización de Estados Americanos está enviando ayuda humanitaria. La organización continúa reuniendo apoyo internacional de compañías, gobiernos e individuos para seguir con la distribución de agua, comida, y provisiones.

“Pobre Haití ni siquiera se había terminado de recuperar de los cuatro huracanes que la afectaron hace sólo dos años,” escribe O’Neil en el sitio web de Nuestra Frontera. “Es desgarrador ver la devastación”.




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Nuestra Misión: La Fundación Panamericana para el Desarrollo empodera a los menos favorecidos en Latinoamérica y el Caribe para alcanzar un progreso socioeconómico sostenible para fortalecer a sus comunidades y a la sociedad civil, y a prepararse y responder ante desastres naturales y otras crisis humanitarias, y fomentar así los principios de la Organización de los Estados Americanos.

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